Cuando la desesperación se vuelve costumbre, el miedo la emoción más fuerte, la cobardía la “virtud” más resaltante, los nervios el engranaje de sus acciones y la creencia o la fe sigue siendo más importante que la razón y la responsabilidad, las personas comienzan su grandiosa búsqueda de un héroe.
Muchas veces escuchamos la pregunta: y usted… ¿qué está haciendo para que las cosas cambien?; esa pregunta es un síntoma evidente que delata a una persona en busca de la salvación. Ya sea ante una mala situación personal, política, económica o social, el que quiere ser salvado lanza esa pregunta en algunos casos como argumento para intimidar a quien está planteando una queja sobre algún tema o situación específica; pero la razón más notoria radica en el hecho de que está evitando hacérsela a sí mismo; pues la cobardía lo ahoga y no desea admitirlo. Tal cual como quien se esconde para evitar ser interrogado, pues lo más probable es que no tenga ni siquiera un juicio personal sobre el tema porque se nos ha enseñado que tener juicio es juzgar y que sólo juzga “Dios”. Ante esta clara condición de las personas es evidente que pocos se atreven a expresar su opinión por miedo a ser enfrentados, a ser obligados a defender su punto de vista, su perspectiva, pues quien defiende aquello en lo que cree fielmente será acusado de radical porque también es considerado que ser radical es señal de maldad.
Si usted actualmente forma parte de este grupo de flojos y cobardes que prefieren seguir esperando que otro sea quien solucione sus problemas, en lugar de convertirse en motivo de cambio, en responsable de sus acciones para tener una vida independiente, productiva y libre; a modo de consejo le digo: está desperdiciando lo más importante de este mundo, su vida.
Es sólo ficción el hecho de que alguien con súperpoderes será la solución a nuestros problemas: si no somos parte del problema jamás podremos ser parte de la solución. Cuando una persona consigue beneficios por medio de favores, de contactos, por afiliación política o cualquier otra corrupta forma, está siendo parte del problema. Producir no significa tener un sueldo, tener dinero en el bolsillo o tener una cuenta gorda; producir significa emplear nuestras capacidades para transformar recursos en productos o servicios que sean deseables para las personas, significa hacernos merecedores de cada centavo que está llegando a nuestra cuenta personal ¿Podría sentir usted algún tipo de satisfacción por estar recibiendo algo que en su estado consciente sabe que no merece, que no se ha ganado con su esfuerzo?
Esta sociedad no necesita más vividores, más oportunistas, más parásitos, pues son estos los que sin duda utilizarán el poder para enriquecerse a costa de quienes viven para la producción. Esta sociedad necesita gente capaz, gente responsable para llevar a cabo aquellas tareas para las cuales se ha preparado y en las que tiene talento, necesita gente que mueva el motor de la producción, que no desee obtener lo no merecido, que no se valga del facilismo ni del oportunismo para obtener ganancia, que no se apropie de lo que no le pertenece y que no apoye directa o indirectamente las injusticias que desde el gobierno se perpetran para ahogar, acribillar y destruir a los que sí saben convertir recursos en soluciones, a los que han heredado y han estado a la altura de la herencia para seguir generando crecimiento económico y a los que se incorporan en el mundo laboral demostrando que tienen capacidad para llevar a cabo las tareas para las cuales se prepararon durante años.
Tener principios, orientarse por valores que representan lo mejor del ser humano, ser fieles a la vida, la libertad y la propiedad y jamás negociar con ellas, defender aquello en lo que crees por convicción porque sabes que es correcto, demostrar día a día que tienes la capacidad y el talento para ejecutar una tarea que transforma recursos, que ofrece soluciones, ese es el concepto de SER RADICAL; y quien pueda sentir pena de ello, quien pueda sentir vergüenza por defender aquello en lo que cree, jamás será parte de la solución, pues está entregado de lleno a la dependencia y a la cobardía absoluta.
No espere que otro le solucione, no espere que otro le dé.
¿Acaso no es mejor que se convierta usted en SU PROPIO HÉROE?

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