Iniciar tu propio negocio no es tarea fácil,
y menos en una economía en la que la ley universal es: no te dejaremos hacer
nada.
Entre leyes, gacetas oficiales, control de
precios y ataque a la propiedad privada, quienes hoy nos aventuramos a la tarea
de emprender nuestra propia iniciativa privada enfrentamos una batalla de David
contra Goliat. El incesante mensaje de quienes hoy planifican aún más el presente
que el “futuro” de nuestra economía está evidentemente orientado a colocar cada
día más y más obstáculos a quienes deseamos ser independientes y disfrutar del
resultado de nuestro propio esfuerzo, o ser responsables de nuestros
desaciertos. La campaña de los planificadores apunta directamente a un objetivo
enfocado en la sustitución de la propiedad privada por un modelo en el que usted
es la propiedad del estado. Dicha campaña ha colocado en la boca de gran parte
del capital humano los términos “explotadores”, “especuladores” y “acaparadores”
causando una guerra entre empleados y empleadores. La mayor parte de las leyes
están pensadas en “beneficio” del empleado y en perjuicio del empleador, aunque estoy convencido
que muy pronto, quienes se han sumado a esa guerra entenderán que no puede
haber beneficio sin producción.
Para quienes iniciamos nuestro propio negocio
y conocemos los beneficios y los daños que pueden causar contar con capital
humano desmotivado, no comprometido y resentido, una ley que nos imponga el
beneficio absoluto del empleado sólo nos asegurará cerrar más rápido. Quienes
tenemos la valentía para emprender bajo las mal llamadas “condiciones”
actuales, también tenemos la inteligencia para negociar con quienes ofrecen su
trabajo, su esfuerzo y su compromiso, enfocados en una relación de ganar-ganar,
que nos permita a todos alcanzar nuestros objetivos personales y profesionales.
La mano negra de los planificadores sólo perturba el buen funcionamiento de la
economía y hace su crecimiento lento y nada competitivo, dirigiendo al profesional
a ejercer carrera en la economía informal donde puede evadir gran parte de estas
distorsiones en un sistema orientado al fracaso.
El mundo actual, globalizado, con múltiples
mercados para cantidades incalculables de productos, servicios, competidores y
proveedores, requiere del comportamiento fundamentado en los principios del
libre mercado, donde usted decide libremente qué ofrecer o comprar, cuánto cobrar
o pagar y a quién vender o comprar los productos y servicios de su interés.
A usted colega emprendedor, que se pregunta
¿Qué hacer para no dejar que Goliat lo destruya? me permito aconsejarle:
· No pronuncie las palabras que ellos quieren poner en su boca
· No practique las estrategias que ellos desean imponerle
· No aplique los métodos que ellos aconsejan
· No se sume a sus hordas
· No negocie el pedazo de propiedad que ellos le desean arrebatar sólo
para conservar la otra parte que también le arrebatarán
· No difunda los mensajes que ellos le obligan a escuchar diariamente
· No permita injusticias practicadas contra sus vecinos, pues es a la
propiedad privada a la que están atacando
· No silencie su opinión cuando ese silencio pueda significar una
aprobación de algo con lo que no está de acuerdo
· Y no sacrifique su propiedad por lo que ellos le ofrecen
Los buenos resultados no provienen de grandes
sacrificios sino de grandes esfuerzos de personas productivas, libres e
independientes, que deciden enfrentar el miedo paralizante que produce el “status
quo” para emprender aplicando la innovación y la creatividad.
@jmiguelpgechele

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