En un sistema capitalista de laissez faire usted podría libremente adquirir las divisas de su preferencia sin más restricciones que su propia capacidad financiera.
Esa perversidad llamada "control de cambio" es sólo posible en el sistema socialista o en cualquiera de sus mutaciones.
Los hombres que, motivados por la envidia desean conquistar a quienes producen valor, son quienes proponen semejantes políticas con el objeto de restringir el crecimiento de los hombres de razón. Estos monstruos avaros promueven la esclavitud para su beneficio.
Los hombre de razón no temen a sus similares ni desean controlar su libre albedrío, promueven el libre mercado y compiten por ser cada día mejores.
Capitalismo es libertad.

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