O al menos sin este tipo de Estado.
Eso mismo pensaron los esclavos sobre su vida sin el patrón. Y es que si lo pensamos por un momento descubrimos innumerables coincidencias entre lo que era la esclavitud y lo que ahora es el socialismo, la socialdemocracia, el progresismo y el comunismo.Un esclavo no era dueño de los bienes que producía, sólo podía quedarse con la parte que el amo deseara entregarle basado en la satisfacción de las necesidades primarias del esclavo.
¿No se parece acaso a lo que nosotros vivimos?
Hoy día tenemos derecho a quedarnos con una parte de lo que producimos luego de que el Estado nos descuenta un importante porcentaje de nuestro trabajo estipulado por ellos mismos con el supuesto fin de prestarnos servicios que no estamos recibiendo.
Imaginemos lo que podía sentir el esclavo al ver al patrón atravesar toda la hacienda en su carreta con todos los lujos posibles para ir a cenar en palacios y disfrutar de vacaciones de lujo con su familia mientras él, deseando ser propietario de su pedazo de tierra para comerciar libremente con otros individuos y darse los lujos dentro del límite de sus propias capacidades no tenía más opciones que: conformarse o rebelarse. La primera significaba la miseria y la muerte lenta. La segunda significaba la muerte instantánea.
Eso mismo sentimos nosotros al ver atravesar el país en aviones y camionetas de lujo a funcionarios públicos que nada han hecho para merecer esas extravagancias, con el único justificativo de que "fueron electos" por todos los individuos que trabajamos para que ellos vivan mejor que nosotros. Si nos conformamos seguimos en la miseria y la muerte lenta. Si nos rebelamos podríamos terminar en la cárcel lo que significa la muerte rápida.
¿Se imaginan cómo sería nuestra vida si no permitimos que esos lujos sean disfrutados por quienes nada producen?
¿Qué puede tener para nosotros mayor valor moral: la miseria o la rebelión?
Al final del cuento si no lo intentamos sólo sabremos que ellos ganaron cómodamente.
- José Miguel -

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