- que preocuparse por el interés personal es malo, sea cual fuere tal interés, y
- que las actividades de ese bruto son, de hecho, de interés personal (al cual debe renunciar, como le ordena el altruismo, en favor de su vecino)."
"El altruismo declara que toda acción realizada en beneficio de los demás es buena y que toda acción realizada en beneficio propio es mala. Así resulta que el beneficiario de una acción es el único criterio de comparación del valor moral de ésta, y mientras el beneficiario sea cualquiera salvo uno mismo, todo está permitido".
"Dado que la naturaleza no provee al hombre de una forma de supervivencia automática, ya que debe mantenerse con vida mediante su esfuerzo personal, la doctrina que dictamina que es malo preocuparse por el interés personal significa, en consecuencia, que el deseo de vivir es malo, que la vida humana, como tal, es mala. Ninguna doctrina podría ser más malvada que ésta".
"El ataque contra el egoísmo es un ataque contra el autoestima del hombre; renunciar a uno es renunciar a la otra".
1. LA ÉTICA OBJETIVISTA
"¿Qué es la moral o la ética? Es un código de valores para guiar las elecciones y acciones del ser humano, aquellas que determinarán el propósito y el curso de su vida. La ética, como ciencia, se ocupa de descubrir y definir tal código.
La primera pregunta que es preciso responder como condición previa a todo intento de definir, juzgar o aceptar un sistema de ética específico es: ¿Por qué necesita el hombre un código de valores?".
"Según los misticos y los altruistas "el bien es aquello que es bueno para la sociedad". Esto significó, en la lógica -y hoy en día, en la práctica aplicada mundialmente-, que la "sociedad" está por encima de todo principio ético, dado que ella misma es la fuente, la norma y el criterio de la ética, y que lo "bueno" es todo lo que ella desea y todo lo que ella sostiene como su propio bienestar y placer. Es decir que la "sociedad" puede disponer en forma arbitraria, ya que el "bien" es todo lo que ella elija hacer, simplemente porque ella escoge hacerlo. Y, dado que no existe una entidad tal como la "sociedad", puesto que no es sino un número de hombres individuales, ello significó que algunos hombres (la mayoría o cualquier pandilla que declare ser su vocero) tiene el derecho de satisfacer cualquier capricho (o cualquier atrocidad) que deseen, mientras que los demás hombres están éticamente obligados a consumir sus vidas al servicio de los deseos de la pandilla que detenta el poder".
"Un "capricho" es un deseo experimentado por una persona que ni conoce ni se preocupa por descubrir sus causas".
"¿Qué son los valores? ¿Por qué los necesita el hombre? "Valor" es aquello que nos lleva a actuar para obtenerlo y/o conservarlo. El concepto de "valor" no es un concepto primario, pues presupone una respuesta a la pregunta: ¿Valor para quién o para qué? Presupone la existencia de una entidad capaz de actuar para alcanzar una meta, frente a una alternativa. Donde no hay alternativas no pueden existir metas ni valores".
"Un valor supremo es aquella meta o destino final para alcanzar el cual todas las metas inferiores son medios. Tal valor supremo determina el patrón según el cual se evalúan las metas inferiores. La vida de un organismo es su patrón de valor; lo que ayuda a su vida es bueno, aquello que la amenaza es malo. Ahora bien, ¿cómo descubre el ser humano el concepto de "valor"? ¿De qué manera comienza a darse cuenta de la cuestión de "bien o mal" en su forma más simple? Mediante las sensaciones físicas de placer y dolor. Así como las sensaciones son el primer paso en el desarrollo de la concienca humana en el terreno del conocimiento, tambien lo són en el ámbito de la evaluación. La sensación física de placer es una señal que indica que el organismo está siguiendo un curso de acción correcto. La sensación física de dolor es una señal de peligro; indica que el organismo está siguiendo el curso de acción errado".
"El ser humano, la más elevada de las especies que viven sobre la Tierra, el ser cuya conciencia posee una capacidad ilimitada para adquirir conocimientos, es el único ente vivo que nace sin ninguna garantía de que siquiera se mantendrá totalmente consciente. Lo que lo distingue particularmente de todas las demás especies es el hecho de que su conciencia depende de su voluntad".
"La razón es la facultad que identifica e integra el material provisto por los sentidos del ser humano. Es una facultad que el hombre debe ejercer por elección. Pensar no es una función automática. En cada situación y momento de su vida, el hombre tiene la libertad de pensar o evadirse de ese esfuerzo. Pensar requiere un estado de atención total, de completa concentración".
"El hombre ha sido denominado un ser racional, pero la racionalidad es una cuestión de elección y la alternativa que su naturaleza le ofrece es: actuar como un animal racional o como un animal suicida. El hombre debe ser hombre, por elección; debe considerar a su vida como un valor, por elección; debe aprender a mantenerla, por elección debe descrubrir los valores que esto requiere y practicar sus virtudes, por elección. Un código de valores aceptado por elección es un código moral. Los dos factores esenciales del método de supervivencia apropiada de un ser racional son el pensamiento y el trabajo productivo".
"Para la ética objetivista, la vida humana es el patrón de valor, y la vida, el propósito ético de cada individuo. El ser humano debe elegir sus acciones, valores y metas de acuerdo con la normal de lo que es apropiado para el hombre, a los efectos de alcanzar, sustentar, cumplir y gozar ese valor supremo, ese fin en sí mismo que es propia vida".
"El valor es aquello por lo cual uno actúa, para obtenerlo y/o conservarlo. La virtud reside en la acción por la cual uno obtiene y/o conserva. Los tres valores cardinales de la ética objetivista, que, en su conjunto, son el medio para realizar el valor supremo de una persona, es decir, su propia vida, y al mismo tiempo su realización, son: Razón, Propósito y Autoestima, con sus tres virtudes correspondientes: Racionalidad, Productividad, Orgullo. El trabajo productivo es el proposito fundamental de la vida de un hombre racional, el valor central que integra y determina la jerarquía de todos sus valores. La razón es la fuente, la precondición de su trabajo productivo. El orgullo es el resultado. El trabajo productivo es el camino a los logros ilimitados del hombre, y reclama los más elevados atributos de su carácter: su habilidad creativa , su ambibión, su autoformación, su negativa a aceptar la responsabilidad por desastres que no provocó, su dedicación a la meta para rediseñar la Tierra a imagen de sus valores".
"El principio social básico de la ética objetivista es que, así como la vida es un fin en sí misma, todo ser humano viviente es un fin en sí mismo, y no el medio para los fines o el bienestar de los otros; en consecuencia, el hombre debe vivir para su propio provecho, sin sacrificarse por los demás y sin sacrificar a los demás para su beneficio. Vivir para su propio provecho significa que el propósito moral más elevado del hombre es el logro des su propia felicidad. La felicidad es aquel estado de conciencia que surge de los logros de los propios valores. Si un hombre valora el trabajo productivo, su felicidad será la medida de su éxito en el servicio a que dedica su vida".
"Los principios básicos de la ética objetivista son:
- El bien humano no requiere sacrificios humanos
- Los intereses racionales de los hombres no chocan, que no hay conflicto de intereses entre hombres que no desean lo que no han ganado y que tratan entre sí como comerciantes, entregando un valor por cada valor recibido.
- El intercambio comercial es el único principio ético racional para todas las relaciones humanas, personales y sociales, privadas y públicas, espirituales y materiales. Es el principio de la justicia.
- Los dos grandes valores que se ganan viviendo en sociedad son el conocimiento y el comercio.
- Uno de los grandes beneficios que se obtienen viviendo en sociedad es la división del trabajo, que capacita al hombre a dedicar sus esfuerzos en un área de trabajo en particular y comerciar con otros que se especializan en otras áreas.
- El principio político básico de la ética objetivista es: ningún hombre tiene derecho a iniciar el uso de la fuerza física contra otro. Los hombres sólo tienen derecho a recurrir a la fuerza física en represalia cuando se los ataca, y únicamente contra aquellos que inician su uso.
- El único propósito correcto, moral, de un gobierno es la protección de los derechos del hombre, y esto significa protegerlo de la violencia física, proteger su derecho de vida, su libertad, su propiedad privada y la prosecución de su felicidad. Sin derechos de propiedad ningún derecho es posible.
"Un comerciante es un hombre que gana lo que obtiene, y no da ni toma lo inmerecido. No considera a los demás como a amos o esclavos, sino como a sus iguales independientes. Trata con ellos por medio de un intercambio libre, voluntario, no forzado ni compulsivo, un intercambio que beneficia a ambas partes de acuerdo con su porpio juicio independiente. Un comerciante no espera que se le pague por sus pérdidas, sino únicamente por sus logros. No trasnfiere a otros la carga de sus fracasos y no hipoteca su vida en la esclavitud por los fracasos de los demás".
"La ética objetivista es la base moral requerida por ese sistema económico político que, hoy en día, está siendo destruido en todo el mundo, precisamente por falta de una defensa y una validación moral y filosófica: el sistema norteamericano original, el capitalismo.
El capitalismo de laissez faire en su plenitud, puro, no controlado, no regulado, con una clara separación entre el Estado y la economía, del mismo modo y por la misma razón que se lleva a cabo la separación y la Iglesia. Un sistema de capitalismo puro no ha existido nunca, ni siquiera en los Estados Unidos. El capitalismo no es un sistema del pasado; es el sistema de futuro, si es que la humanidad ha de tener futuro".
"A todos los moralistas que propugnan, o propugnaron, el altruismo:
"Has estado utilizando el temor como arma, y le has estado trayendo la muerte al hombre como castigo por rechazar tu moral. Nosotros te ofrecemos la vida como recompensa por aceptar la nuestra".
2.- LA SALUD MENTAL FRENTE AL MISTICISMO Y AL AUTOSACRIFICIO
"Para ser capaz de manejar los hechos de la realidad, para procurar y lograr los valores que requiere su vida, el hombre necesita su autoestima: necesita tener confianza en su eficacia y en su valor.
La ansiedad y el sentimiento de culpa, antítesis de la autoestima y signos inconfundibles de una mente enferma, son desintegradores del pensamiento, distorsionadores de los valores y factores paralizantes de la acción".
"La fe es la entrega de la conciencia personal a creencias de las cuales no hay evidencia sensorial no prueba racional.
Cuando un hombre rechaza a la razón como su criterio de juicio, el único criterio al que puede recurrir son sus sentimientos. Un místico es un hombre que trata a sus sentimientos como herramientas de cognición. La fe es la equiparación de los sentimientos con el conocimiento".
"El pretendido atajo hacia el conocimiento, la fe, es sólo una simplificación de una invención mística equivalente al deseo de aniquilar la existencia y, como consecuencia, aniquilar la conciencia".
"La vida del hombre y su autoestima requieren que el objetivo y la preocupación de su conciencia sean la realidad y esta Tierra, pero se le enseña que la moral consiste en despreciar esta Tierra y el mundo asequible a la percepción sensorial, para contemplar, en su lugar, una realidad "diferente" y "superior", un reino inaccesible a la razón e incomunicable en el lenguaje común, al que se puede acceder por la revelación, por procesos dialécticos especiales, por ese estado superior de lucidez intelectual que el budismo Zen considera como la "Anti-mente", o como la muerte.
Hay solo una realidad: aquella que la razón puede conocer. Si el hombre elige no percibirla, no habrá nada que pueda percibir; si no es consciente de este mundo, no será consciente en lo absoluto".
"Si es una virtud renunciar a la mente, y un pecado usarla; si es una virtud aproximarse al estado mental de un esquizofrénico, y un pecado estar enfocado intelectualmente; si es una virtud despreciar esta Tierra, y un pecado hacerla habitable; si es una virtud mortificar la carne, y un pecado trabajar y actuar; si es una virtud despreciar la vida, y un pecado sostenerla y disfrutarla, entonces no se puede tener ni autoestima, ni control, ni eficacia; nada es posible más que el sentimiento de culpa y el terror de un hombre desagradado atrapado en un Universo de pesadilla, un Universo creado por algún metafísico sádico que lanzó al hombre en un laberinto donde la puerta marcada con la leyenda "virtud" lleva a la autodestrucción, y aquella en la que se lee "eficacia" conduce a la propia condenación".
"El orgullo intelectual no es una pretensión de omnisapiencia o infalabilidad, como los místicos quieren implicar en forma absurda, sino todo lo contrario. Justamente porque el hombre debe luchar para obtener sus conocimientos, y dado que la búsqueda del conocimiento requiere un esfuerzo, los que asumen esa responsabilidad sienten orgullo por aquello que adquieren.
A veces, coloquialmente, se interpreta que el orgullo significa una pretensión sobre logros que en realidad uno no ha alcanzado.
El orgullo es la respuesta a la capacidad personal de alcanzar valores, el placer que se obtiene de la propia eficacia".
"Su vida y su autoestima requieren que el hombre sea leal a sus valores, a su mente y juicio, a su vida. Lo que se le enseña, en cambio, es que la esencia de la moralidad consiste en el autosacrificio; el sacrificio de la propia mente a una autoridad superior y el sacrificio de los valores personales a quienquiera que se sienta con derecho a reclamarlos".
"Si el hombre sostiene que el bien es su vida sobre la Tierra, si juzga sus valores de acuerdo con el criterio de aquello que es adecuado para la existencia de un ser racional, entonces no existe choque alguno entre los requerimientos de su supervivencia y la moral, entre capacitarse para vivir y hacerse digno de vivir, logra lo segundo al alcanzar lo primero".
"La respuesta que dan muchos defensores de la moralidad tradicional es: "Bueno, pero la gente no tiene por qué llegar a los extremos", con lo cual quieren significar: "No esperemos que las personas sean totalmente morales. Aceptamos que tengan un contrabando de algún interés personal en sus vidas. Después de todo reconocemos que la gente tiene que vivir".
3.- LA ÉTICA DE LAS EMERGENCIAS
"Al plantear el tema de la ayuda a los demás como la cuestión central y primordial de la ética, el altruismo ha destruido el concepto de toda aunténtica caridad o buena voluntad entre los hombres".
"El "sacrificio" es la entrega de un valor superior en beneficio de un valor menor, o de algo carente de valor. Así, el altruismo mide la virtud de un hombre según según el grado de sus disposición a capitular, a renunciar o traicionar sus valores (dado que ayudar a un desconocido, o a un enemigo, se considera mas virtuoso, más noble y menos egoísta que ayudar a un ser querido)".
"La integridad es la lealtad hacia las convicciones y valores personales, la decisión de actuar de acuerdo con esos valores, de expresarlos, sostenerlos y traducirlos a la realidad práctica".
"¿Qué es, entonces, lo que se puede entregar apropiadamente a los desconocidos? El respeto y la buena voluntad que se deben en general a todo ser humano en nombre del valor potencial que representa, hasta tanto y en la medida en los merezca".
"Dado que los hombres nacen siendo páginas en blanco, tanto en lo que se refiere al conocimiento como a la moral, el hombre racional considera a los desconocidos como inocentes hasta que se pruebe que son culpables, y les concede esa buena voluntad inicial en nombre de su potencial humano".
"El principio de que se debe ayudar a aquellos que se encuentran en una emergencia no puede extenderse al punto de considerar que todos los sufrimientos humanos constituyen una emergencia y convertir el infortunio de algunos en una hipoteca sobr la vida de los demás.
La pobreza, la ignorancia, las enfermedades y otros problemas similares no son emergencias metafísicas. A causa de la naturaleza metafísica del hombre y de la existencia, el hombre debe mantener su vida por su propio esfuerzo; los valores que necesita, como la riqueza y el conocimiento, no le son dados automáticamente, cual un regalo de la naturaleza, sino que deben ser descubiertos y logrados a través de su propio razonamiento y trabajo.
En este aspecto, la única obligación que se tiene para con los demás es la de sostener un sistema social que deje a los hombres en libertad de alcanzar, obtener y conservar sus valores.
Todo código ético se basa en una teoría metafísica y deriva de ella: una teoría sobre la naturaleza fundamental del Universo en el cual el hombre vive y actúa. La ética altruista se basa en la metafísica de un "Universo malvado", en la teoría de que el hombre, por su propia naturaleza, está indefenso y se halla condenado, de que el éxito, la felicidad y los logros son imposibles para él, de que las emergencias, los desastres y las catástrofes son la norma de su vida y su meta primaria es combatirlos".
"El propósito moral de la vida de un hombre es el logro de su felicidad. Esto no significa que sea indiferente hacia todos los hombres, que la vida humana carezca de valor para él y que no tenga motivos para ayudar a los otros en una emergencia. Pero sí significa que no debe subordinar su vida a la obtención del bienestar de los demás, ni sacrificarse por las necesidades de ellos, que el alivio de los sufrimientos ajenos no es su preocupación primordial, que toda ayuda que dé es una excepción y no una regla, un acto de generosidad y no un deber moral, que esa ayuda es marginal e incidental, así como los desastres son marginales e incidentales en el curso de una existencia humana, y que los valores, no las catástrofes, son su meta, su preocupación primordial y la potencia motríz de su vida".
4. LOS "CONFLICTOS" DE INTERES ENTRE LOS HOMBRES
"Al elegir sus metas (los valores específicos que busca obtener y/o mantener), lo que guía a un hombre racional son sus pensamientos (a través del proceso de raciocinio), y no sus sentimientos o deseos. No considera que el "porque yo lo quiero" o "porque así lo siento" sea causa y validación suficiente de sus acciones. Elige y/o identifica a sus deseos a través de un proceso de razonamiento, y no actúa para realizar un deseo hasta que, y a menos que, se considere racionalmente capacitado para validarlo dentro del pleno contexto de su conocimiento, y de sus otros valores y metas. No actúa hasta que está capacitado para decir: "Yo lo quiero porque es lo correcto".
"Un hombre racional considera sus intereses en términos de toda una vida, y selecciona sus metas en consecuencia. Significa que no considera un momento dado como separado del contexto del resto de su vida, y que no permite conflictos o contradicciones entre sus intereses a corto y largo plazo. No se convierte en su propio destructor, al perseguir hoy un deseo que mañana echará por tierra todos sus valores".
"Obviamente, un hombre racional jamás distorsiona ni corrompe sus propios criterios y su juicio para apelar a la irracionalidad, la estupidez o la deshonestidad de otros".
"Puesto que nunca desecha el contexto de las cuestiones que trata, el hombre racional acepta el hecho de que el esfuerzo que debe realizar es su propio interés porque sabe que la libertad es de su interés. Sabe que la lucha por obtener sus valores incluye la posibilidad de la derrota, y también que no hay alternativa ni garantía automática de éxito por el esfuerzo humano, sea que trate con la naturaleza o con otros hombres. En consecuencia, no juzga sus intereses por una derrota en particular, ni por el alcance de un momento dado. Vive y juzga a largo plazo, y asume la plena responsabilidad de saber qué condiciones son necesarias para alcanzar sus metas".
"Un hombre racional sabe que no vive según la "suerte", la "oportunidad" o los favores, que no existe algo como "por una sola vez" o una única oportunidad, y que eso está garantizado precisamente por la existencia de la competencia. No considera ninguna meta o valor específico y concreto como irreemplazable. Sabe que las únicas personas irreemplazables son aquellas a quienes se ama".
"En una sociedad carente de libertad no existe, para nadie, la posibilidad de perseguir interés alguno; nada es posible en ella, si se exceptúa una general y gradual destrucción".
5. ¿NO SOMOS TODOS EGOÍSTAS?
(Recomiendo leer todo el capítulo del libro)
"La ética es un código de valores para guiar las elecciones y las acciones del hombre, las elecciones y las acciones que determinan el propósito y el curso de su vida".
¿Cuál ha de ser la meta o el propósito de las acciones de un hombre? ¿Quién debe ser el beneficiario de éstas? Su principal propósito moral tiene que ser el logro de su propia vida y felicidad, ¿o acaso debería serlo servir los deseos y necesidades de otros? El choque entre el egoísmo y el altruismo reside en las respuestas conflictivas a estas preguntas. El egoísmo sostiene que el hombre es un fin en sí mismo; según el altruismo, es un medio para los fines de otros. El egoísmo postula que, moralmente, el beneficiario de una acción deberá ser la persona que la efectúa; el altruismo afirma que, moralmente, el beneficiario de una acción debe ser alguien distinto de la persona que la realiza. Ser egoísta es estar motivado por la preocupación de lo que le interesa a uno mismo".
"El egoísmo implica: a) una jerarquía de valores fijada por los criterios del interés personal de cada uno, y b) la negativa a sacrificar un valor más elevado en favor de una valor menor o de algo sin valor".
"Dado que el hombre auténticamente egoísta elige sus metas guiado por la razón -y dado que los intereses de los hombres racionales no chocan entre sí- otros hombres se beneficiarán a menudo con sus acciones. Pero el beneficio de otros hombres no es su propósito o meta primordial; si lo son su propio beneficio y la meta consciente que dirige sus acciones".
6.- LA PSICOLOGÍA DEL PLACER
"El placer, para el ser humano, no es un lujo sino una necesidad psicológica profunda. El placer (en el más amplio sentido del término) es una concomitancia metafísica de la vida, la recompensa y la consecuencia de una acción exitosa, así como el dolor es el signo del fracaso, de la destrucción, de la muerte".
"La dicha contiene implícitamente la convicción: "Tengo control sobre mi existencia", y la desdicha contiene una sensación de frustración equivalente a: "Estoy indefenso". Así como el placer implica emocionalmente una sensación de eficacia, el dolor implica emocionalmente una sensación de impotencia".
"Existen, en líneas generales, cinco áreas (interconectadas) que permiten al hombre experimentar el disfrute de la vida: el trabajo productivo, las relaciones humanas, la recreación, el arte y el sexo. El trabajo productivo es el área más importante: a través de su trabajo el hombre gana sentido básico de control sobre la existencia, el sentido de eficacia, que es el fundamento necesario para obtener la capacidad de disfrutar los demás valores".
"Una de las características que identifican al hombre que se estima a sí mismo, que considera al Universo abierto a sus esfuerzos, es el profundo placer que experimenta en el trabajo productivo de su mente; su alegría de vivir es alimentada por una incesante preocupación por crecer en conocimiento y habilidad, por pensar, alcanzar, avanzar, enfrentar nuevos desafíos y superarlos, por ganar el orgullo de una eficacia en continua expansión".
"Un hombre racional, que tiene confianza en sí mismo, está motivado por su amor a los valores y su deseo de alcanzarlo".
"El hombre que posee autoestima experimenta la alegría pura, auténtica, de usar adecuadamente sus facultades y de lograr verdaderos valores en la realidad, un placer del cual los otros tres hombres no tienen la mínima noción, así como el hombre que se autoestima no puede tener noción de ese estado turbio y confuso que ellos llaman placer".
"En el terreno de las relaciones humanas se experimenta una forma distinta de placer, se tiene una motivación diferente y se revela un carácter distinto: el del hombre que busca para regocijarse la compañía de seres humanos inteligentes, íntegros, que se estiman a sí mismos y que comparten sus criterios exigentes".
"Consideremos ahora la esfera de la recreación, por ejemplo, una fiesta. Un hombre racional disfruta de una fiesta como recompensa emocional por sus realizaciones, y sólo puede realmente gozar de ella si de hecho involucra actividades placenteras, tales como encontrarse con aquellos a los que aprecia, conocer a personas que encuentra interesantes, participar en conversaciones en las que se digan y oigan cosas que valga la pena decir u oír".
"El placer de la embriaguez es, obviamente, el placer de huir de la responsabilidad de ser consciente, como las reuniones sociales que se celebran con el único propósito de exteriorizar un caos histérico, donde los invitados van de un lado a otro sumidos en un sopor alcohólico, parloteando ruidosamente, sin sentido, y gozando la ilusión de un Universo donde no se esté obligado a tener un propósito, ni a ajustarse a la lógica, la realidad y la conciencia".
"De los diversos placeres que el hombre puede ofrecerse a sí mismo, el más grande es el orgullo, el placer que obtiene de sus propios logros y de la creación de su propia personalidad. El placer que se deriva de la personalidad. El placer que se deriva de la personalidad y los logros de otro ser humano es el de la admiración. La máxima expresión de la más intensa unión de estas dos respuestas -el orgullo y la admiración- es el amor romántico, cuya celebración es el sexo".
"Hay dos aspectos cruciales en los cuales las respuestas romántico-sexuales de un hombre son psicológicamente reveladoras: en la elección de su compañera y en el significado que tiene para él el acto sexual. Un hombre que se estima a sí mismo, que se ama y ama la vida, siente una intensa necesidad de hallar seres humanos a quienes pueda admirar, de encontrar un igual espiritual a quien amar. La cualidad que más lo atrae es la de la autoestima, la estima personal y un claro sentido del valor de la existencia. Para un hombre así el sexo es un acto de celebración, y su significado es un tributo a él mismo y a la mujer que eligió, la forma final de experimentar concretamente, y en su propia persona, el valor y la alegría de estar vivo".
"Preservar una clara capacidad para el disfrute de la vida es un logro moral y psicológico inusual. Contrariamente a la creencia popular, es la prerrogativa, no de la irresponsabilidad o de la irreflexión, sino de una devoción irrenunciable al acto de percibir la realidad y de una escrupulosa integridad intelectual. Es la recompensa de la autoestima".
7.- ¿LA VIDA NO REQUIERE TRANSACCIONES?
"Una transacción es un ajuste de reclamos conflictivos por medio de concesiones mutuas. Esto significa que las dos partes poseen algún derecho que es válido y algún valor que puede ofrecerse recíprocamente. Y esto significa que ambas están de acuerdo con respecto a algún principio fundamental que sirve como base para su trato".
"No puede haber transacción entre el dueño de una propiedad y un ladrón; ofrecer al ladrón una cuchara de un juego de cubiertos no equivaldría a un arreglo, sino a la rendición total, al reconocimiento de su derecho sobre la propiedad ajena. ¿Qué valor o concesión ofrece el malhechor a cambio?. Una vez que el principio de las concesiones unilaterales se acepte como base de la relación entre ambas partes, sólo será cuestión de tiempo antes de que el ladrón se apodere del resto".
"La raíz de esta doctrina es el subjetivismo ético, que considera que un deseo o un capricho es una base moral irreductible, que todo hombre tiene derecho a cualquier deseo que quiera hacer valer, que todos los deseos poseen la misma validez moral y que la única forma en la cual los hombres pueden convivir es cediendo ante todo y "llegando a transacciones" con cualquiera cada vez que sea necesario".
"Los que suelen formular la pregunta "¿La vida no requiere transacciones?" son aquellos que no logran diferenciar entre un principio básico y algún deseo concreto, específico".
"La integridad no consiste en ser leal a los caprichos personales subjetivos, sino en la lealtad a los principios racionales. Una transacción (en el sentido inmoral del término) no consiste en abandonar la comodidad personal, sino en abandonar las convicciones personales. No consiste en hacer algo que a uno le disgusta, sino en hacer algo que uno considera incorrecto".
"La excusa que se da siempre en tales casos es que la transacción es sólo temporaria y que se reconquistará la integridad personal en algún futuro no determinado. Pero no se puede corregir la irracionalidad de un marido o de una esposa aceptándola y propiciando su crecimiento. No se puede alcanzar la victoria de las propias ideas ayudando a propagar las opuestas".
"No puede haber transacción alguna en relación con los principios morales".
"La próxima vez que sienta la necesidad de preguntar: ¿La vida no requiere transacciones?, traduzca esa pregunta a su significado real: "¿No requiere la vida que renunciemos a lo verdadero y bueno en favor de lo que es falso y malvado?". La respuesta es que precisamente eso es lo que prohíbe la vida, si se desea obtener algo que no sea una sucesión de años de frustración y desilusión, que sólo conduzcan a la progresiva destrucción de nuestra individualidad".
8.- ¿CÓMO SE PUEDE TENER UNA VIDA RACIONAL EN UNA SOCIEDAD IRRACIONAL?
(Recomiendo leer el capítulo completo del libro)
"Uno nunca debe dejar de pronunciar su juicio moral. Nada puede corromper y desintegrar tanto una cultura o el carácter de un hombre como el precepto del agnosticismo moral, la idea de que nunca debe formularse un juicio moral sobre los demás, que uno debe ser moralmente tolerante con respecto a todo, que el bien consiste en no diferenciar entre el bien y el mal".
"El miedo a esa responsabilidad es lo que lleva a la mayoría de las personas a adoptar una actitud de indiscriminada neutralidad moral. Este temor se expresa mejor a través del precepto: "No juzgues y no serás juzgado".
"No hay manera de rehuir el hecho de que los hombres deben efectuar elecciones; mientras tengan que hacerlo no existe posibilidad de escapar a los valores morales: en tanto éstos estén en juego, no existe neutralidad moral posible. Abstenerse de condenar a un torturador es convertirse en cómplice de la tortura y del asesinato de sus víctimas".
"Juzgar significa evaluar un hecho concreto refiriéndolo a un principio o norma abstracta. No es una tarea fácil, ni que pueda ejecutarse en forma automática por medio de los sentimientos, los instintos o las "corazonadas" personales. Es una tarea que requiere aplicar el proceso de pensamiento más preciso, más severo y más implacablemente objetivo racional".
"Toda vez que se pronuncie un juicio moral, sea una alabanza o una acusación, se debe estar preparado para responder a la pregunta "¿Por qué?", y para fundamentar tal juicio, ante uno mismo y ante quien efectúe racionalmente la pregunta".
"La política de pronunciar siempre un juicio moral significa: a) que uno debe tener en forma clara, completa y verbalmente identificable su propia evaluación moral de cada persona, cuestión o hecho con que se enfrente y estar dispuesto a actuar en consecuencia; b) que uno debe hacer conocer a los demás su evaluación moral personal cuando es racionalmente apropiado hacerlo. Esto último no implica que hay que lanzarse a realizar denuncias e iniciar debates morales innecesarios, pero si que uno debe pronunciarse en aquellas situaciones en las cuales el silencio puede interpretarse objetivamente como un tácito acuerdo o aprobación de maldad".
"Si la gente no consintiera caer en abyectas evasiones, como declarar que un despreciable mentiroso tiene "buenas intenciones", que un pordiosero "no tiene la culpa del estado en que está", que un delincuente juvenil "necesita amor", que un criminal lo es "porque no sabe como comportarse mejor", que un político ávido de poder está motivado por una patriótica preocupación "por el bienestar público", que los comunistas son solamente "reformadores agrarios", la historia de las últimas décadas, o siglos, hubiera sido distinta".
"Pregúntese a sí mismo por qué las dictaduras totalitarias necesitan verter dinero y esfuerzo en propaganda dirigida a sus propios esclavos, que se encuentran indefensos, encadenados y amordazados, carentes de todo medio de protesta o defensa. La respuesta es que aun el más humilde de los campesinos, o el más ignorante de los salvajes, se alzaría en ciega rebelión si se diese cuenta de que lo están inmolando, no en beneficio de algún incomprensible "noble propósito", sino en favor de la simple y desnuda maldad humana".
"Una sociedad irracional es una sociedad de cobardes morales, de hombres paralizados por la pérdida de sus valores, principios y metas morales".
9.- EL CULTO DE LA MORAL GRIS
"Uno de los síntomas más elocuentes de la quiebra moral de la cultura actual es una cierta actitud que está de moda en relación con las cuestiones morales y que se pueden resumir como: No hay negros o blancos, sólo hay grises".
"Negro o blanco, en este contexto, significa bueno o malo".
"Antes de poder identificar algo como "gris", uno debe saber qué es negro y qué es blanco. En el terreno de la moral esto significa que primero es preciso identificar qué es bueno y qué es malo. Cuando un hombre ha averiguado que una alternativa es buena y la otra, mala, ya no tendrá justificación alguna para elegir una mezcla. No puede haber justificación para elegir parte alguna de aquello que se sabe que es malo".
"Si un código moral es inaplicable a la realidad, si no ofrece guía alguna excepto una serie de órdenes y mandamientos arbitrarios, carentes de fundamento y ajenos a la naturaleza, que deben ser afectados por fe y practicados en forma automática, como un dogma ciego, no es posible clasificar debidamente a quienes lo practican como "blancos", "negros" o "grises": un código moral que prohíbe y paraliza el juicio moral individual es una contradicción en sí mismo".
"Un concepto similar, y que involucra errores también similares, es el que sostienen algunas personas que creen que la doctrina de la moralidad gris es simplemente una forma distinta de decir: "Toda cuestión tiene dos caras", proposición esta cuyo significado, tal como se le acepta, es que nadie está nunca completamente en lo cierto o completamente errado".
"Pero pocas personas lo aceptarían si a esa frase hecha se le diera el significado verdadero que se intenta introducir subrepticiamente en sus cerebros: "Los hombres son renuentes a ser totalmente buenos o totalmente malos".
"Lo primero que se diría a quién defendiese tal posición sería: "Hable por usted mismo, no por los demás", y eso, realmente, es lo que el hombre hace, consciente o inconscientemente, en forma intencionada o inadvertida, cuando declara: "No hay negros ni blancos", pues lo que expresa es una confesión psicológica y lo que significa es: "No estoy dispuesto a ser totalmente bueno y, por favor, no me considere totalmente malo".
"Obsérvese, en la política, que el termino "extremismo" se ha convertido en sinónimo de maldad, sin tener en cuenta el contenido de la cuestión (la maldad no reside en qué se defiende en forma "extremista", sino en el hecho de ser "extremista", es decir, coherente)".
"Tales son las razones por las cuales cuando a uno le preguntan: "Seguramente no estará usted pensando en términos de negro o blanco, "¿verdad?", la respuesta correcta (en esencia, si no en forma) deberá ser: "¡Por supuesto, puede estar seguro de que estoy pensando precisamente en esos términos!".
10.- ÉTICAS COLECTIVIZADAS
"Por ejemplo, los objetivistas oyen muchas veces una pregunta como ésta: "¿Qué se hará por los pobres o los incapacitados en una sociedad libre?" La premisa altruista-colectivista implícita en esa pregunta es que los hombres deben ser los "protectores de sus hermanos" y que la mala fortuna de algunos es una hipoteca sobre los demás. Obsérvese que no pregunta: "¿Se debería hacer algo?" sino: "¿Qué se hará?", cual si la premisa colectivista hubiera sido aceptada tácitamente, y todo lo que quedase por discutir fuesen los medios para implementarla. En cierta oportunidad, un estudiante preguntó a Bárbara Branden: "¿Qué pasará con los pobres en una sociedad objetivista?", a lo cual ella contestó: "Si usted, personalmente, quiere ayudarlos, nadie se lo impedirá?".
"Dado que la naturaleza no garantiza al ser humano la seguridad automática, éxito y supervivencia, sólo la presunción dictatorial y el canibalismo moral del código altruista-colectivista permiten a un hombre suponer (o fantasear) que él puede, de alguna manera, garantizar la seguridad en favor de ciertos hombres a expensas de los demás".
"Si un hombre especula sobre qué debería hacer la "sociedad" por los pobres, acepta la premisa colectivista de que la vida de los hombres pertenece a la sociedad y de que él, como miembro de ésta, tiene el derecho de disponer de ellos, fijar sus metas y planificar la "distribución" de sus logros".
"Así, un hombre puede rechazar la teoría del altruismo y aseverar que ha aceptado un código racional, pero al no poder integrar sus ideas continúa, irreflexivamente, abordando las cuestiones éticas en los términos establecidos por el altruismo".
"El hombre que está dispuesto a servir como medio para los fines de los demás considerará necesariamente a éstos como medio para sus fines".
"La cantidad de beneficiarios no cambia la naturaleza de la acción: sólo aumenta la cantidad de víctimas".
"En todas las metas "deseables" existe una pregunta que no tiene respuesta y no puede tenerla: ¿Para quién? Porque los deseos y las metas presuponen beneficiarios. ¿Es deseable la ciencia? ¿Para quién?".
"El descubrimiento de conocimientos nuevos sólo tiene valor para los hombres cuando son libres para usar y gozar los beneficios de lo que han aprendido. Los descubrimientos nuevos son de valor potencial para todos los hombres, pero al precio de sacrificar todos sus valores reales".
"El progreso puede provenir únicamente del excedente de lo que producen los hombres, es decir, del trabajo de aquellos cuya habilidad produce más de lo que necesitan para su consumo personal, de los que se hayan intelectual y financieramente capacitados para aventurarse en la búsqueda de lo nuevo. El capitalismo es el único sistema en el que tales hombres pueden funcionar libremente y donde el progreso es acompañado, no por privaciones forzadas, sino por un constante ascenso en el nivel general de prosperidad, consumo y goce de la vida".
"La próxima vez que usted se encuentre con uno de esos soñadores "inspirados por el bien público", que le espete con rencor que "ciertas metas muy deseables no pueden alcanzarse sin la participación de todos", dígale que, si no puede obtener la participación voluntaria de todos, será mejor que esa meta no se alcance, y que las vidas humanas no le pertenecen, no tiene derecho a disponer de ellas".
Ayn Rand (La virtud del egoísmo)

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