domingo, 11 de abril de 2010

La teoría de "los más necesitados"

La teoría de "los más necesitados"

“El pueblo”, “el proletario”, “el obrero”, la “clase trabajadora”, “el humilde”, “el pobre”, entre otras, son algunas de las expresiones que utilizan Los Gobiernos para referirse al grupo de personas que no cuentan con recursos económicos suficientes para acceder a ciertos bienes (vivienda, vehículo, educación, recreación, comunicación, alimentación) y que debido a sus múltiples incapacidades, son los seres más necesitados en la sociedad. Pero, ¿Es cierto que éste sector de la sociedad es el más necesitado? ¿Qué los convierte en “los más necesitados”? ¿Porqué los gobiernos los llaman “los más necesitados”? Es muy probable que exista un mensaje político intrínseco en estas expresiones. Indaguemos un poco.

En la mayoría de los países llamados del “tercer mundo”, término que se utiliza de manera poco precisa para referirse a los países subdesarrollados o "en vías de desarrollo", en contraste a los países desarrollados; es común observar que las campañas políticas de los candidatos a cargos de elección popular, así como las de los gobernantes de turno, están orientadas específicamente a los estratos más bajos de la sociedad, insinuando que la razón de ser de estos políticos populistas y de sus partidos políticos es la satisfacción de las necesidades de otras personas que nada tienen que ver con sus vidas, que nada representan para sus vidas y que mucho menos son parte de sus vidas. El resultado de esto, la persuasión, que en marketing se maneja de manera muy efectiva y es muy bien utilizada y aprovechada para manipular mentes débiles y crédulas, una de las características más comunes en los sectores de bajos recursos.

La razón primordial por la cual estas campañas están perfectamente orientadas a dicho sector y muy evidentemente en nuestro caso (Venezuela) es que, representan el grupo con mayor número de personas en los países tercermundistas, lo cual los convierte en un mercado atractivo que debe ser explotado, además de ser el mercado con menos nivel de educación y por ende mucho más fácil de manipular. Pero si bien es cierto que, este sector de la sociedad carece de poder adquisitivo, lo cual se traduce en incapacidad económica para adquirir la mayoría de los bienes y servicios que se comercializan en una economía de libre mercado y que representan la razón por la cual todo ser humano capaz (física y mentalmente) dedica su vida a la producción constante, es importante destacar que no es precisamente esta condición la que los convierte en “los más necesitados”. Existe una necesidad aún mayor, una necesidad codiciada, una necesidad política suprema, una necesidad que no demuestra ni el respeto ni la consideración que tanto pregonan los gobiernos para con los estratos marginales y que representa la razón de cualquier interés político, la necesidad de poder.

No es su poco poder adquisitivo, no es la carencia de algunos bienes, de algunos beneficios, no es el hecho de que no puedan vivir en una casa con comodidades suficientes, que no tengan un carro del año, que no viajen al exterior, que no tengas excelentes vacaciones como otras personas, que no usen ropa de marca, entre otros; no son estos sencillos detalles los que los convierten en “necesitados”, pues estas cosas, materiales o no, pueden ser conseguidas por cualquier persona que apegado a sus valores, valores reales, y entre ellos, el principal, el valor de la productividad; dediquen su vida al trabajo productivo, al respeto de la propiedad privada, al respeto de los derechos de los demás y, sean capaces de alcanzar sus metas sin pisotear su dignidad y sin pasar por encima de los demás.
La pregunta real que hay que hacer es, ¿Por qué y para quien son estas personas “los más necesitados”?

No es el hecho de que no puedan acceder a ciertos bienes lo que los convierte en necesitados, pues esto no es más que las consecuencias de sus actos y de sus incapacidades, pues ellos habrán decidido no trabajar, no producir, y por ende no cuentan con poder adquisitivo. Si los llamamos “necesitados” estaremos afirmando que ellos deberían tener por derecho, por el simple hecho de estar vivos, las mismas comodidades que aquellas personas que trabajan, que producen y que están en capacidad de acceder a bienes que le permitan tener una mejor calidad de vida y que, como no lo pueden hacer por sus propios medios, entonces aquellos que si lo han logrado deben compartir o ceder parte de lo que han alcanzado para que los que no han hecho nada por mejorar su calidad de vida vivan cómodos. Esto significaría entonces que, aquellos que se encuentran en el mundo sin producir nada, parásitos de gobiernos y de la verdadera clase trabajadora o, mejor dicho, clase productiva, tienen el derecho a acceder a todas las comodidades posibles que aquellos que trabajan por la sencilla razón de estar vivos y que, aquellos que trabajan y producen deben ser explotados y expropiados de sus logros para beneficiar a quienes no tienen la capacidad de adquirirlos por sí mismos. En resumen, las desgracias y las incapacidades de los flojos se convierten en la hipoteca de por vida de los productivos. Siendo esto así, tendríamos dos clases sociales: los incapaces y los explotados.

Por otro lado, evaluemos las funciones del Estado y del gobierno según algunos de los artículos de la constitución nacional:

Artículo 82 de la constitución:

“Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cómoda, higiénica, con servicios básicos esenciales que incluyan un hábitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias”.

En ningún caso, esto significa que, sea obligación del estado y del gobierno garantizar que cada integrante de la sociedad cuente con una vivienda digna. Por tal motivo, la razón por la cual un gobierno asume como función la construcción de vivienda para los sectores incapaces responde meramente a un interés político populista, su permanencia en el poder dependerá de que tanto le regale al grupo con mayor número de personas en la sociedad, en este caso los estratos sociales no pudientes.

Artículo 87 de la constitución:

“Toda persona tiene derecho al trabajo y el deber de trabajar. El Estado garantizará la adopción de las medidas necesarias a los fines de que toda persona pueda obtener ocupación productiva, que le proporcione una existencia digna y decorosa y le garantice el pleno ejercicio de este derecho. Es fin del Estado fomentar el empleo”.

No es en ningún caso, fin del Estado ni de gobierno alguno, emplear a cada integrante de la sociedad.

No es en ningún caso, fin del Estado ni de gobierno alguno, garantizar que cada integrante de la sociedad cobre quince y último.

No es en ningún caso, fin del Estado ni de gobierno alguno, garantizarle a cada integrante de la sociedad una existencia digna y decorosa.

Ahora bien, es fin del Estado y de los gobiernos, garantizar las condiciones para que cada integrante de la sociedad tenga la posibilidad de trabajar y proporcionarse a sí mismo una existencia digna y decorosa, producto únicamente de su trabajo productivo basado en sus capacidades y habilidades. Esto en ningún sentido significa que, aquellos que no puedan o no quieran ejercer ocupación productiva deberán convertirse entonces en una carga social para el Estado y para el gobierno y, mucho menos, para el sector productivo de la sociedad. Lo que si dice de manera muy clara es que, “toda persona tiene el deber de trabajar y el derecho”. Entonces, es responsabilidad individual es poder acceder a bienes y servicios y garantizarse una existencia digna y decorosa. Aquel que no lo haga no tendrá, ni por derecho supremo, mucho menos por derecho social, porque convertirse en beneficiario del Estado, del gobierno y por supuesto, en ningún caso, de la clase productiva.

La razón por la cual este sector de la población es considerado el “más necesitado” responde única y exclusivamente a los intereses políticos de los gobiernos, de los partidos políticos, a la necesidad de poder, a oportunidad de ocupar cargos de elección popular; y es aquí donde surge la respuesta a la pregunta: ¿Para quién son estas personas “los más necesitados”?
No es para la sociedad, no es para el sector productivo, pues en nada se beneficia aquel que produce, del despojo de sus pertenencias para ser entregadas a quienes no han hecho nada para ganarlo y mucho menos por merecerlo. Al contrario, aquellos que no tienen nada que ver con nuestras vidas, no tienen por qué ser beneficiarios de nuestros actos y de nuestros logros. Es por ello que, aquellos llamados "los más necesitados" representan una carga obligada para el sector productivo de un país y una injusticia, al igual que los impuestos representan, tal cual su nombre lo dice, una imposición, en beneficio del parásito y en perjuicio del productor.

Para terminar, supongamos el caso de, un candidato a un cargo de elección popular y un ocupante de cargo.

El candidato compite para ganar la oportunidad de ocupar un cargo, un cargo que le da poder, un cargo que lo beneficia profesional y económicamente. En el caso de Venezuela, más lo beneficia en el último sentido, pues la corrupción parece ser una condición y una característica de cualquier candidato. Para aumentar sus probabilidades de triunfo, el candidato necesita construir una imagen, construir un mensaje, construir una publicidad creíble y altamente persuasiva. Dicha imagen, dicho mensaje tiene mayor efecto persuasivo en personas improductivas, sin un nivel educativo adecuado y con un gran número de carencias y necesidades no satisfechas producto de su incapacidad, pues comúnmente tales mensajes están relacionados con la garantía de satisfacer sus carencias y necesidades. Son estas personas, con estas características, las que los convierten en “los más necesitados”, porque la venta efectiva de la campaña en el sector con mayor número de personas le garantizará al candidato el alcance de sus objetivos. De igual manera funciona con los gobernantes de turno. Su permanencia en el poder no depende tanto de su gerencia efectiva como de aquellas ofertas sociales que beneficien a los incapaces (construcción de viviendas para los pobres, entrega de becas, misiones, etc.).
Conclusión:
En nada se beneficia un productor, un trabajador, un capaz, de las acciones sociales que por obligación es objeto y de las cuales el beneficiario no es merecedor. Más le resultan útiles a los gobiernos, a los políticos, el convertir a estos grupos sociales en rémoras de la economía nacional, del aparato gubernamental y del sector productivo, pues a fin de cuentas, quienes son expropiados de sus pertenencias quienes pagan dichos beneficios, no son los políticos, es la sociedad productiva.
Sí existen “los más necesitados”, pero los productores no los necesitan, son los políticos quienes se benefician con su existencia.

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