jueves, 20 de diciembre de 2012

La oración socialdemócrata ha sido escuchada...

La crisis social, política y económica de Venezuela ya está presente en todos los niveles, consecuencia de invocar de rodillas la igualdad, la inclusión y la distribución equitativa de la “riqueza”. Para efectos de este escrito englobaremos todo en un solo término: Justicialismo Social.

Hoy en día, todos y cada uno de los venezolanos vive de frente y con amargura los resultados de la llamada a petición al “Justicialismo Social” que los socialdemócratas (adecos, copeyanos, justicieros, masistas, podemos, voluntad popular, avanzada progresista y cuanta variante de ellos existe) hicieron al “Dios” Estado a través de su medio más perverso: La renta petrolera.  En todos los ámbitos de su vida, cada uno de los venezolanos recibe al menos un poco de lo que pidió, permitiendo afirmar que cada sociedad recibe lo que se merece como pago por sus virtudes o sus defectos. Y es que la vida funciona precisamente así, cada acción tiene como consecuencia un resultado del cual debemos hacernos responsables.

Cuando alguien clama por inclusión, igualdad y distribución equitativa de la riqueza debe evitar emitir una queja por cada una de las situaciones que mencionaré a continuación:

¿Pasas más de dos horas diarias estancado en el tráfico debido a que la cantidad de vehículos excede la capacidad de nuestras autopistas y carreteras? No se queje, pues usted invocó la distribución equitativa de la riqueza para que todos ahora puedan tener un carro de muy mala calidad a precios de gallina flaca o regalado y lo has recibido.

¿Corres el riesgo de atropellar un motorizado y caer en el peor de los problemas que tendrás en tu vida? No se queje, pues usted invocó la igualdad social para que todos puedan acceder cómodamente a una moto socialista con bajas tasas de interés y precios solidarios y lo has recibido.

¿Vives en una residencia de clase media y ahora tienes un vecino que viene de un barrio con sus mismas tradiciones: escuchar música a alto volumen, fiestas todos los fines de semana, parrillas comunitarias, violencia doméstica y borracheras en pandilla? No se queje, pues usted invocó la inclusión social en la cual, importando más la necesidad que la capacidad, cada quien “debería” por obra y gracia de la renta petrolera, recibir una casa amoblada ubicada en las mejores zonas del país y lo has recibido.

¿Debes hacer las colas más largas de tu vida cada diciembre para comprar el regalo y los estrenos de tu familia en centros comerciales abarrotados de malandros, gente descalza y mal olientes? No se queje, pues usted invocó la distribución equitativa de la riqueza para que todos ahora puedan recibir dinero como concepto de becas, para gastarlo en lo que deseen, en los lugares que deseen y de la forma que deseen y lo has recibido.

¿Compras el mazeite, la harina pan, el azúcar, la leche y cuanto producto escasean, haciendo largas colas en supermercados, bodegas, abastos y hasta semáforos, a precios de reventa y por cantidades restringidas según la justa distribución “para todos por igual”? No se queje, pues usted invocó la igualdad social para que todos puedan acceder bajo el principio de “igualdad por derecho” a cada uno de los productos que existen en el mercado, con precios regulados que generan desabastecimiento, con materia prima proveniente de medios de producción controlados por el gobierno, con distribución controlada por militares corruptos y consumidores financiados por el subsidio gubernamental y lo has recibido.

¿Se te caen las llamadas en medio de una conversación telefónica y falla el servicio de internet porque el sistema de telecomunicaciones posee capacidad menor a la demanda actual? No se queje, pues usted invocó la inclusión social en la que todos “deberían” tener acceso a una línea telefónica, móvil y fija, con precios regalados, acceso a internet y saldo financiado por la maravillosa renta petrolera y lo has recibido.

¿Te encuentras cada día circulando, vehicular o peatonalmente, entre cantidades incontables de basura en medio de las vías públicas porque el servicio de recolección de basura monopolizado estatalmente no se está ejecutando? No se queje, pues usted invocó el justicialismo social mediante el cual todos los servicios básicos deben ser suministrados por un estado que lo subsidia a precios para todos por igual, y para quienes no pagan también y lo has recibido.

¿Debes competir salvajemente todos los días para lograr usar el servicio público de transporte que a duras penas logra un funcionamiento mediocre? No se queje, pues usted invocó la igualdad social en la que todos tienen el derecho a un servicio de transporte a bajo costo y sin distinción de clases y lo has recibido.
¿Estás pagando un servicio público de suministro de energía eléctrica que falla constantemente y es sometido a racionamientos imprevistos? No se queje, pues usted invocó la inclusión social para que todos pudieran acceder a un servicio subsidiado y suministrado por el estado, cuya preocupación máxima es atender las necesidades de los que no pagan ni producen, y lo has recibido.

Pero todo esto tendrá un final de película al cual están destinados todos aquellos que han clamado por el Justicialismo Social, haciendo que paguen justos por pecadores. Cuando la escasez gobierne por completo el mercado de productos en Venezuela, cuando las vías de transporte terrestre tengan rayados diagonales en lugar de rayados segmentados, cuando pensar en comprar o usar un carro sea una opción que no compite con la motocicleta, cuando no sea usted quien atropelle a un motorizado sino que se atropellen entre ustedes mismos, cuando las fiestas de fines de semana, parrillas y borracheras ya no sean hechas por un solo vecino todos los fines de semana sino diariamente por todo el barrio, cuando ir a un centro comercial un diciembre sea lo mismo que ir a un mercado popular cualquier fin de semana, cuando hacer una cola para comprar mazeite, harina pan, azúcar, leche o cualquier otro producto no sea suficiente para conseguirlo, cuando en lugar de caerse llamadas telefónicas no recibas siquiera el tono en tu dispositivo, cuando en lugar de enviar un mail electrónico tengas que volver al correo de cartero, cuando en lugar de áreas verdes en las vías públicas tengas una putrefacta cantidad de basura inundando cada espacio por el que circulas, cuando en lugar de competir para tomar el transporte público puedas ser asesinado si lo intentas, en conclusión, cuando todos los servicios públicos colapsen y las cloacas de las residencias de clase alta, media y baja exploten, mezclando todos los desechos digestivos de las tres partes en uno solo, justo ahí usted podrá, socialdemócrata, conmemorar y celebrar el logro de la más pura Igualdad e Inclusión Social que tanto ha invocado; y podrá estar feliz, porque le será imposible encontrar papel higiénico para limpiarse el desastre.

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