En la mayor parte del mundo se habla de democracia como "el modelo ideal para la vida en sociedad" pero ¿es realmente un modelo ideal?
La democracia se fundamenta en el principio de la "elección por mayorías" lo cual ha terminado convirtiendo en "moral" las peores atrocidades que el mundo ha conocido.
Sobre el principio de "si la mayoría lo decide, que así sea" los disidentes han tenido que soportar persecuciones, torturas y fusilamientos simplemente porque "la mayoría así lo decide".
Los dictadores se apoyan en la complicidad de quienes defienden y promueven la democracia como arma para justificar todas sus acciones, las cuales usualmente son delitos.
En democracia, el disidente es el enemigo, es el objetivo y es el pecado. Representa lo malo, lo negativo, lo rebelde y lo perverso. Si un individuo se atreve expresar públicamente "no estar de acuerdo con la mayoría" su inconformidad es convertida en delito y se afirma que su opinión no debe ser tomada en cuenta.
Es así como vemos hoy día en países como Cuba, Venezuela, Corea del norte y próximamente Argentina, que quienes no están de acuerdo con las prácticas y políticas del Gobierno Socialista, son tildados de traidores, apátridas, escuálidos, pitiyankees o cualquier otro término que lo marque como "objetivo no deseado".
En democracia, las generaciones que no están "aptas para votar" porque su edad no se los permite, son las generaciones que pagarán sin haber elegido, el precio de las decisiones de quienes sí podían hacerlo.
Es así como vemos hoy día en países como Cuba, Venezuela, Corea del Norte y próximamente Argentina, que "el futuro" de esas sociedades, es decir, las nuevas generaciones están condenadas a soportar un presente sin futuro bajo las políticas y prácticas del Gobierno Socialista simplemente porque "la mayoría así lo decidió". Son los jóvenes quienes pagarán el precio de las malas elecciones simplemente por "no estar aptos para participar".
En democracia, sólo existe una posibilidad: La violación de los derechos individuales; y para muestra, todos los botones que la historia nos puede otorgar.
La democracia es un fraude.

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