lunes, 12 de agosto de 2013

Lobos "cuidando" ovejas...

Primera parte: Situación actual.

Un verdadero defensor de la propiedad privada vive constantemente en plena concentración y presta enfocada atención a los acontecimientos entorno a ella.
Para ello, sabemos que ha sido necesario entender con claridad lo que el término "propiedad privada" significa, las responsabilidades que trae consigo y la razón por la cual representa un valor y un derecho individual.

Hoy día el principal enemigo de la propiedad privada es el Estado, en complicidad con todos aquellos inconscientes, ignorantes, envidiosos e incapaces que invocan su intervención y que la apoyan. No es sólo el Estado y quienes lo dirigen los que violan el derecho de propiedad privada de los individuos, pues lamentablemente ellos amparan sus acciones en el escudo del "apoyo de las mayorías", siendo así como se derivan leyes para la expropiación, para el control de precios, para la asignación de beneficios sociales, para la contratación, para el pago de impuestos, para los derechos de importación y exportación y pare usted de contar.

Sin querer dar inmensidad al problema de la intervención del Estado en el derecho de propiedad privada, no porque no sea inmenso sino porque deseo ser preciso, vemos en ejemplos cómo en los países donde el socialismo ha tomado total control (Venezuela, Cuba, Corea del norte y próximamente Argentina) la intervención gubernamental sobre la propiedad de los individuos es cada día mayor y evidentemente dañina.

Cuando la lógica nos dice que el Estado debe tener límites y que esos límites son establecidos por la garantía de los derechos individuales, en estos países pasa todo lo contrario. Cuando la lógica nos habla de que "los poderes del gobierno son legítimos cuando se derivan del consentimiento de los gobernados" en estos países se derivan del antojo de los mandatarios.

Segunda parte: Razones.

El "por qué" el Estado no debe administrar medios de producción ni recursos que no ha producido es sencillo:

¿Qué pasaría si ustedes piden a un carnicero que realice una cirugía renal?
Él agarraría un cuchillo y no un bisturí, cortaría todo en trozos con la plena convicción de que "el animal está muerto" y cuando llegue al riñón dirá: "esto no sirve" y lo pondría en la basura.

¿Qué pasaría si ustedes colocan a una persona con sus necesidades básicas aún insatisfechas a administrar recursos ajenos?
Él se creería con el derecho de satisfacer primeramente sus necesidades con dichos recursos, le importaría un demonio cómo son distribuidos esos recursos y, más temprano que tarde no quedaría nada en la cuenta de haber.

¿Qué ocurriría si colocan a un militar a dirigir una petrolera?
Él seguramente creería que el petróleo es un arma nuclear, que las plantas de refinería son bases militares y que los recursos que se generen del proceso que él desconoce son para comprar armamento y comida para sus soldados.

¿Qué pasaría si usted pone a un lobo a cuidar ovejas?
Seguramente el lobo creería que la razón por la cual lo dejaron con todos esos indefensos animales es porque él tiene el derecho a devorarlos a todos, a sacarles lo mejor de cada uno para su beneficio y asegurarse su supervivencia a costa del sacrificio de las ovejas.

En conclusión, el Estado no debe administrar medios de producción ni recursos ajenos sencillamente porque no le pertenecen, porque no los ha producido y porque no está en capacidad de hacerlo eficientemente.
Todos estos ejemplos a modo de preguntas es exactamente lo que ocurre en países donde el socialismo controla el poder: Carniceros haciendo cirugías, necesitados administrando finanzas públicas, militares gestionando empresas de petróleo, y sobre todo, lobos "cuidando" ovejas.

La propiedad privada es un derecho individual, no un bien social.

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