El régimen socialista, en su afán por destruir la propiedad privada, coartar la libertad individual y reducir la vida de los ciudadanos a la esclavitud, ha construido un sistema en el que sus víctimas trabajan en contra de sí mismos ya de manera inconsciente.
El individuo que vive bajo las políticas de un régimen socialista experimenta lo siguiente:
- Una camisa de marca le cuesta entre el 50 y 75% del sueldo mínimo, mientras que los funcionarios públicos exhiben lujosos artículos personales adquiridos con los recursos públicos o con el dinero que amasan producto de la corrupción.
- Un control de cambio estricto y miserable que los obliga a viajar temiendo siempre que "la tarjeta no pase" o que "el cupo no les alcance", mientras que los funcionarios públicos disponen en cambio de capacidad ilimitada de dolares para consumos en el exterior y hospedaje cinco estrellas pagados por los ciudadanos.
- Trabajar todo el año para disponer de quince días de vacaciones las cuales no puede disfrutar en el país dada la triste condición de los servicios y el alto costo de las mismas por lo cual, a duras penas logra canalizar vacaciones en el exterior luego de superar la escasez de pasaportes, pasajes a precios inimaginables y previa aprobación de divisas por parte del régimen, mientras que los funcionarios públicos pasan quince días "trabajando" y el resto del año con dolares ilimitados y todos los gastos pagos en cualquier viaje o visita que decida realizar.
- Entregar entre el 16 y el 75% de sus ganancias al Estado luego de un año de trabajo arduo a través de un sistema tributario contrario al derecho de propiedad privada y enemigo de la producción, mientras que el Estado logra amasar dichos porcentajes luego de un fuerte trabajo de persecución, legislación y amenaza de uso de la fuerza.
- Aprender y respetar el sinfín de regulaciones aplicadas a su libertad política y económica con el objeto de lograr sustentar medianamente su vida, mientras que el Estado dedica todo su poder a la creación e imposición de cada día más controles que le permitan mantener bajo plena dominación a los ciudadanos.
- Soportar la desgracia que representa una inflación galopante que en cifras oficiales ronda el 42% y en términos reales supera el 100%, mientras que el Estado imprime billetes y más billetes sin escrúpulos como si se tratara de "tickets de lotería", reduciendo el poder adquisitivo de los individuos a su mínima expresión.
Y ¿qué hace el individuo contra todo esto?
Se dice a sí mismo: "Si no trabajo no como y si no como me muero" y acepta.
Esta es la realidad del sistema más popular del mundo, preferido por los saqueadores con legitimidad gubernamental y por los ciudadanos inconscientes y sumisos: el sistema socialista.
Contra esto sólo hay una salida: el capitalismo.

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