José Khan, presidente de uno de los tantos organismos inmorales e irrespetuosos de los derechos de propiedad del régimen venezolano (Cadivi) informa que el operativo de persecución hacia los venezolanos, en complicidad con el Saime, Seniat, Sebin y Cicpc, ha arrojado a 42 supuestos delincuentes según la ley contra ilícitos cambiarios.
El delito del que se le acusa a estas personas es: Vender "su cupo" Cadivi a casas de cambio.
El control de cambio en Venezuela prohíbe a los individuos la posibilidad de adquirir divisas libremente. Para hacerlo, las personas deben armar un sinnúmero de carpetas que serán procesadas solamente por las instituciones financieras autorizadas por el régimen venezolano, poseer tarjeta de crédito, pasaje de avión, reservación de hotel y demás, con el condicionante de que si resulta aprobada la petición, al regresar de su viaje deberá explicar en qué gasto "su dinero" y presentar las pruebas de cada uno de los gastos. Si no lo hace, el individuo será sancionado con la prohibición de adquisición de divisas en el futuro. Cabe destacar que el cupo anual para viajes en exterior es de 3000 dolares (en el mejor de los casos) los cuales deben ser comprados por los ciudadanos al Banco Central de Venezuela.
Volviendo al artículo. ¿Por qué afirmo que Cadivi es irrespetuoso del derecho de propiedad?
Si usted ha leído el artículo se percatará que el mismo presidente de Cadivi José Khan afirma que los supuestos delincuentes "vendieron SU cupo", lo cual le otorga la propiedad del mismo a quienes fueron aprobados para disponer de él.
Evidentemente, el hecho de que los venezolanos vivamos bajo la observación, persecución y amenaza de un régimen socialista-comunista, nos despoja por completo de nuestra libertad para pensar, hablar y actuar. La restricciones económicas propias de estos sistemas secuestran por completo el derecho individual de la libertad y la propiedad al condicionar a los ciudadanos sobre la forma en la que podrán "obtener" y "disponer" del producto de su trabajo.
Afirmar que un ciudadano dispone en este caso de "su cupo" pero que no puede usarlo, negociarlo o desperdiciarlo como él desee es una expresa contradicción.
En un sistema de libertades económicas y políticas (capitalismo), la única condición que existe para que un individuo adquiera la divisa de su preferencia es: disponer de capacidad financiera para pagar por ellas (capacidad que evidentemente se deriva del resultado de su trabajo productivo).
No tiene que explicarle a nadie sobre el uso y disposición de su dinero, pues éste no representan una donación de la sociedad y mucho menos un favor estatal.
Para quienes promovemos y defendemos las ideas de libertad, estos supuestos "42 delincuentes" no son sino 42 víctimas más del sistema socialista.

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